El sector panadero atraviesa uno de los períodos más críticos de las últimas décadas. De acuerdo con el presidente del Centro de Panaderos de Merlo, Martín Pinto, en los últimos dos años dejaron de funcionar 1.800 panaderías en todo el país, lo que provocó la pérdida de más de 15.000 empleos.
Pinto señaló que la actividad opera “permanentemente a pérdida”, afectada por una fuerte suba en los costos y una marcada reducción en el consumo. Según detalló, las ventas cayeron alrededor del 55%, al mismo tiempo que los gastos fijos continúan escalando.
Uno de los puntos más críticos es el aumento de las tarifas: las boletas de energía eléctrica llegaron con incrementos de entre 45% y 50%, en comparación con el mes anterior. Para el dirigente, estos ajustes vuelven insostenible el funcionamiento de muchos comercios, ya que no pueden absorber los aumentos sin trasladarlos al precio.
Sin embargo, la posibilidad de subir los valores también se ve limitada por la situación económica de la población. “La gente compra lo que puede, no lo que quiere”, afirmó, remarcando que los salarios continúan atrasados y no acompañan el incremento generalizado de los costos.