DENUNCIA PENAL POR ABANDONO DE PERSONA EN VILLA GESELL “LO VOY A DEJAR HASTA LO ÚLTIMO PARA QUE APRENDA»

Picture of info@diarioparatodos.com.ar

info@diarioparatodos.com.ar

 

El Municipio de Villa Gesell presentó una denuncia penal por presunto abandono de persona contra un guardavidas que se desempeñaba en un balneario privado de la ciudad. El hecho ocurrió en la zona del muelle, cuando al iniciar su jornada laboral el trabajador advirtió que una persona había sufrido el vuelco de un kayak y se encontraba en situación de riesgo en el mar.

Lejos de intervenir de manera inmediata para asistir al kayakista, el guardavidas optó por filmar la escena con su teléfono celular, sin brindar auxilio en el video habría  expresado la frase: “Lo voy a dejar hasta lo último para que aprenda”.

Ante la gravedad del accionar, el Ejecutivo local remarcó que el involucrado no pertenece al Cuerpo de Guardavidas Municipal, el cual cuenta con protocolos estrictos de actuación, capacitación permanente y normas orientadas a la protección de la vida humana. La investigación judicial quedó en manos de la Justicia, que deberá determinar las responsabilidades correspondientes.

Pero lo verdaderamente alarmante de este episodio no es solo la denuncia penal ni la falta a un protocolo. Es la lógica que se esconde detrás de esa frase: “para que aprenda”. Porque ahí no hay error técnico, hay decisión subjetiva. Hay alguien que, teniendo la función de cuidar, decide evaluar, castigar, postergar.

El guardavidas no está para educar conductas ni para emitir juicios morales sobre quién se equivoca en el mar. Su rol es uno solo y no admite interpretaciones: intervenir para preservar la vida. Cuando esa función se mezcla con el deseo de “dar una lección”, aparece un problema mucho más profundo que la negligencia.

El “yo decido cuándo ayudarte” es una fantasía peligrosa: la fantasía de estar por encima del otro. En este caso, el otro queda reducido a objeto de observación, a escena filmada, a ejemplo disciplinador. No es casual que se filme: la cámara crea distancia, deshumaniza, transforma una vida en contenido.

La conducta del guardavidas excede la mera omisión. La decisión de no intervenir de inmediato revela una actitud de control sobre la situación y sobre la persona en riesgo. Al postergar el auxilio, el trabajador se coloca en una posición de poder, donde la vida del otro queda sujeta a su voluntad.

El riesgo aparece cuando el protocolo se subordina al ego y cuando el criterio personal reemplaza a la función.

También hay una dimensión colectiva. Vivimos en una época donde mirar reemplaza a actuar, donde filmar parece más importante que intervenir. Una sociedad que naturaliza frases como “que aprenda”, “se lo buscó”, “para la próxima”.

La vida de otras personas no puede  depender del humor, el juicio o la moral de turno.

El guardavidas no está para juzgar, no está para enseñar, no está para filmar, está  para actuar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

DENUNCIA PENAL POR ABANDONO DE PERSONA EN VILLA GESELL “LO VOY A DEJAR HASTA LO ÚLTIMO PARA QUE APRENDA»

Picture of info@diarioparatodos.com.ar

info@diarioparatodos.com.ar

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp
Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp
Search