La crisis en la campaña de La Libertad Avanza (LLA) ha destapado un escándalo que no solo es político, sino también financiero. Tras la estrepitosa renuncia de José Luis Espert a su candidatura en la Provincia de Buenos Aires en medio del llamado «narcoescándalo», el gobierno encabezado Milei ahora presiona para un cambio de candidato que costaría a todos los argentinos miles de millones de pesos.
Según trascendió, el reemplazo del eyectado Espert por Diego Santilli en la boleta libertaria requeriría la reimpresión de 18 millones de boletas. La cifra es astronómica y la oposición ya puso el grito en el cielo: el costo de esta maniobra se estima en unos 15 MIL MILLONES DE PESOS.
¿Y LA PLATA PARA LA GENTE?
Este capricho político, impulsado por el Poder Ejecutivo, ha generado una indignación generalizada. El costo de reimprimir las boletas, que el Gobierno buscaría cargar al Estado, se presenta como un insulto en medio de un ajuste feroz.
«Todo esto mientras no hay plata para los jubilados, las universidades ni las personas con discapacidad,» denunció un referente opositor, que calificó al actual gobierno como «el más cruel de la historia».
EL DISFRAZ DEL AJUSTE Y LA DOBLE MORAL
El gobierno de Milei LLA) predica la austeridad y el «no hay plata» para la salud, la educación o los programas sociales, pero cuando se trata de sus propios intereses electorales, las arcas del Estado parecen abrirse sin reparos.
La oposición, que intenta frena esta «fiesta de impresión», advierte que no están dispuestos a que los ciudadanos paguen el costo de los errores, escándalos y la implosión de la campaña bonaerense de La Libertad Avanza. La Justicia Electoral tiene la última palabra sobre si se permitirá este millonario «cambiazo» y, más importante aún, sobre quién deberá afrontar la factura.