En un nuevo capítulo de ajuste encubierto y desinterés por los derechos de los Pringlenses el intendente de Coronel Pringles, Lisandro Matzkin, decidió cerrar la OMIC (Oficina Municipal de Información al Consumidor). ¿El motivo? Según él mismo, «superposición de tareas con la Defensoría del Pueblo», una frase que más que una justificación, expone una ignorancia supina sobre cómo funcionan los organismos públicos.
La OMIC brindaba atención directa, ágil y local para reclamos por servicios, estafas bancarias, abusos de comercios y más. Era una herramienta concreta que protegía a los vecinos.
Y mientras los vecinos pierden un derecho, ¿en qué anda Matzkin? Parece más enfocado en su proyección personal que en la gestión. ¿Está más ocupado en ver si logra colarse en alguna lista legislativa que en defender los intereses de la comunidad? ¿Más preocupado por no perder protagonismo político que por fortalecer los recursos del municipio?
El cierre de la OMIC es una decisión que perjudica directamente a los Pringlenses. Y una muestra clara de cómo, cuando la gestión se vuelve trampolín electoral, los únicos que pierden son los vecinos.