La ex presidenta se prepara para otra pelea judicial. La Corte Suprema avanza en una causa cargada de tensión política y electoral. ¿Otra vez el mismo guion? ¿Otra vez la misma villana inventada?
“No es la justicia, es el poder.”
Como en toda buena historia, hay una protagonista que no se rinde. Una mujer que desafía estructuras. ¿La recuerdan? Fue dos veces presidenta de la Nación. Senadora. Vicepresidenta. Y ahora vuelve a estar en el centro de la escena. ¿Por qué? Porque Cristina Fernández de Kirchner nunca deja de incomodar al sistema.
En las próximas semanas, la Corte Suprema anunciaría el fallo sobre la causa Vialidad. ¿Qué se juega? Mucho. ¿Justicia? ¿Política? ¿O una jugada para sacarla del tablero justo antes de las elecciones? “Casualidad… No lo creo”
“NO PUEDEN CON ELLA… ASÍ QUE QUIEREN PROSCRIBIRLA”
La sentencia en cuestión busca confirmar una condena de seis años por supuesta corrupción en la obra pública, más la inhabilitación para ejercer cargos públicos. Justo ahora, cuando Cristina anunció su intención de presentarse como diputada por Buenos Aires.
El plazo para oficializar candidaturas vence el 19 de julio. ¿Y adivinen qué? La Corte promete expedirse justo antes.
¿Demasiado perfecto para ser casual?
“Los tiempos de la política no son los de la justicia… salvo cuando conviene que lo sean”…
«¿POR QUÉ TANTO MIEDO A UNA CANDIDATA?»
Detrás de escena, los pasillos de tribunales hierven de especulaciones. Rosatti, Rosenkrantz y Lorenzetti ya tienen todo listo. Rechazarán los planteos de Cristina sin mayores explicaciones. Invocarán el famoso artículo 280, esa herramienta del código que les permite decir “no” sin decir por qué.
Pero hay algo que no encaja. ¿Por qué tanta prisa? ¿Por qué ahora?
La sentencia parece querer prevenir un crimen que aún no ocurrió: el de volver a verla competir, debatir, ganar.
“CRISTINA NO HUYÓ, NO SE CALLÓ, NO NEGOCIÓ”
Mientras tanto, Cristina sigue en la calle. Este sábado se mostró en Corrientes, rodeada de militancia, con esa mezcla de firmeza y ternura que la caracteriza.
¿Y la Corte? Rechazó su pedido de apartar a Lorenzetti. Y ahora va por el fallo final.
Desde el kirchnerismo advierten que lo que se viene es una “proscripción” disfrazada de legalidad. Una historia conocida. Una vez más, el poder real intenta decidir quién puede y quién no puede estar en la boleta.
«SIEMPRE VUELVE… PORQUE NUNCA SE FUE»
Cada vez que la oscuridad parece ganar, aparece alguien que recuerda que todavía hay luz. Cristina representa eso para millones.
“No pueden encarcelar una idea”… Tampoco una historia.
El kirchnerismo se prepara para otra campaña con todo. Con organización y, claro, con memoria. Porque saben que en la Argentina, quien pelea no siempre gana, pero quien no pelea, ya perdió.
Cristina lo sabe. Por eso está de pie. Otra vez. Una mujer, un apellido, una bandera.
¿El final? Aún no está escrito. Pero si de algo estamos seguros, es de que Cristina no será una víctima silenciosa. Será una protagonista valiente, con convicción, con coraje… y con pueblo.