En nombre de la tijera fiscal pero con tinte ideológico que no se puede disimular, el presidente Javier Milei firmó un decreto que elimina de un plumazo al organismo encargado de estudiar y difundir la vida y obra de Manuel Belgrano, creador de la bandera y figura clave del panteón nacional. Sí, como se lee: el Instituto Nacional Belgraniano pasó a mejor vida por orden del Ejecutivo.
La medida, que cayó como un baldazo de agua fría sobre buena parte del ámbito académico y cultural, fue oficializada a través del Decreto 346/2025, publicado en el Boletín Oficial. Pero Belgrano no cayó solo: lo acompañan en esta suerte de «retiro forzado» el Instituto Browniano y el Instituto Newberiano, guardianes de la memoria de Guillermo Brown y Jorge Newbery. Una especie de triple combo que muchos interpretan como una avanzada con tintes de revancha ideológica.
La decisión, tomada sin diálogo previo ni consulta pública, fue leída por diversos sectores como parte de un plan más amplio de podar símbolos nacionales y reescribir el relato histórico, mientras desde la cima del poder se lanzan elogios a figuras como Margaret Thatcher. Como si esto fuera poco, también se desactivaron el Instituto Juan Domingo Perón y la Comisión de Homenaje al expresidente, sumando más leña al fuego del debate sobre el rumbo cultural del país.