En las últimas horas, el intendente Lisandro Matzkin brindó una entrevista a un medio local en la que reafirmó su pertenencia a “Compromiso Pringles”, realizó una lectura optimista de la situación económica y evitó referirse en profundidad a la realidad concreta del municipio. Todo esto en un contexto en el que se lo ha visto articulando políticamente con sectores ligados a La Libertad Avanza y a referentes del PRO, en paralelo con gestiones institucionales ante el gobierno de Axel Kicillof.
Consultado por Diario Para Todos, el dirigente peronista y ex concejal José Rivarola Esteves expresó su preocupación por una conducción municipal “cada vez más alejada de las prioridades de los vecinos” y advirtió que “lo que se necesita no es una estrategia electoral, sino un proyecto de ciudad con sensibilidad, coherencia y presencia territorial”.
Rivarola Esteves remarcó que no se trata de discutir la legitimidad de las proyecciones políticas personales, sino de advertir el impacto que esa agenda tiene en la falta de respuestas locales. “Cada dirigente tiene derecho a proyectarse. Pero mientras se firman acuerdos partidarios en La Plata o se negocian espacios en estructuras provinciales, en Pringles siguen faltando respuestas para quienes esperan una atención médica, un acompañamiento social o el apoyo a un espacio cultural estatal que hace años dejó de ser prioridad. La mayoría de las iniciativas culturales en la ciudad hoy sobreviven por el empuje del sector privado y la comunidad organizada, no por el compromiso del Estado. Eso también habla de una forma de gobernar”.
A esto se suma —señaló— una creciente distancia entre el relato de gobierno y la experiencia cotidiana de la comunidad. “El intendente habla de recuperación, de evolución. Pero lo que se vive en los barrios es incertidumbre. Hay necesidades postergadas, instituciones que no son escuchadas, familias que hacen malabares para sostenerse. Incluso derechos elementales que, si no hay una respuesta activa del municipio, comienzan a estar en riesgo”.
Uno de los puntos más sensibles del análisis de Rivarola Esteves tiene que ver con los momentos en los que —según sus palabras— el gobierno local decidió callar. “Frente a situaciones muy delicadas para nuestra comunidad, la gestión optó por el silencio. No lo digo con ánimo de confrontar, sino desde el dolor de quienes sentimos que ese vacío institucional terminó profundizando el malestar colectivo. La política no puede retirarse cuando más se la necesita”.
También señaló la importancia del trabajo sostenido de su bloque de concejales en el Concejo Deliberante. “Nuestros representantes elevan proyectos, canalizan reclamos y llevan propuestas nacidas del contacto permanente con los vecinos. Pero muchas veces se encuentran con el rechazo sistemático de una mayoría automática que responde al Ejecutivo sin debatir. Cuando hay voluntad de diálogo, se logran avances. Pero cuando se prioriza proteger la imagen del Intendente por sobre las necesidades de la comunidad, el Concejo pierde sentido como espacio de representación plural”.
A su vez, destacó que desde su espacio trabajan de forma articulada con muchas de las personas que hoy conducen áreas municipales. “Hay funcionarios y funcionarias con vocación, con ganas de transformar. Pero están condicionados por la falta de recursos que reciben. En salud mental, en discapacidad, en juventud, en cultura, en deporte, en adultos mayores y en niñez y adolescencia, encontramos limitaciones que no se deben a falta de compromiso, sino a decisiones políticas de la conducción del municipio. Sin apoyo real, hasta el mejor equipo termina frustrado”.
De cara al proceso electoral de este año, Rivarola Esteves subrayó: “Esta elección legislativa no es una más. Es una oportunidad concreta para discutir el trabajo de cada espacio político a nivel local, provincial y nacional. La comunidad va a evaluar no solo discursos, sino trayectorias, coherencia y presencia real. Y necesitamos un Concejo Deliberante con diversidad, con voces distintas, con equilibrio. Para acompañar lo que esté bien, pero también para frenar lo que le hace daño a nuestro pueblo. El Ejecutivo debe construir consensos, no imponerse con una mayoría automática que convierte al recinto en una escribanía”.
Finalmente, señaló que su espacio seguirá construyendo desde abajo, sin especulación. “Estamos presentes en los barrios, en los clubes, en las instituciones. Acompañamos a quienes gestionan, a quienes sostienen lo público desde el esfuerzo cotidiano. No tenemos todas las respuestas, pero sí tenemos una convicción: que Pringles puede ser una ciudad distinta si el municipio vuelve a ponerse al servicio de su comunidad”.
“Desde nuestro grupo de trabajo, de manera colectiva y desde cada rol institucional, todos los días buscamos construir puentes y soluciones a los problemas comunes. No hacemos política para una elección; construimos organización para transformar. Tenemos la apertura y la vocación necesarias para trabajar con todos los sectores que crean sinceramente que un Pringles mejor es posible. Por eso bregamos por una unidad que no se limite a los que piensan como nosotros. Apostamos a una unidad de contexto, de diálogo, de horizonte. Y no va a haber ideología que se interponga cuando el objetivo es acompañar a nuestras familias y ver crecer a nuestra comunidad”.
