El Senado de la Nación vivió este jueves una jornada histórica que expuso las debilidades del gobierno de Javier Milei. En un mismo día, la Cámara alta rechazó el veto presidencial a la ley de Emergencia en Discapacidad con una aplastante mayoría de 63 votos a favor y solo 7 en contra. Además, avanzó con la media sanción de un proyecto de ley que limita el uso de los decretos de necesidad y urgencia (DNU), uno de los mecanismos que Milei utilizó con frecuencia para esquivar el debate legislativo y tomar decisiones unilaterales.
La última vez que un veto presidencial fue anulado en el Congreso fue en 2003, durante la gestión de Eduardo Duhalde, lo que subraya la magnitud del revés político que sufrió el presidente. En medio de un creciente escándalo por las denuncias de corrupción que salpican a la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), los senadores de la oposición decidieron ponerle un freno a los excesos de un Ejecutivo que, lejos de representar a los sectores más vulnerables, ha demostrado insensibilidad hacia las personas con discapacidad.
Un mensaje claro al Ejecutivo
El rechazo al veto de Milei fue interpretado como un golpe institucional de gran calado. La bancada de Unión por la Patria acusó al gobierno de ser insensible y de utilizar a los discapacitados como herramienta de campaña, solo para abandonarlos cuando llegaron al poder. José Mayans, jefe del bloque opositor, señaló la «hipocresía» de los dirigentes que prometen proteger a los sectores vulnerables y luego se abstienen en momentos cruciales. La senadora Juliana Di Tullio, por su parte, lanzó: «Los discapacitados de este país le están poniendo un freno a Milei».
Desde el oficialismo, Ezequiel Atauche, del bloque libertario, defendió la postura del Gobierno, pero su intervención no logró ocultar el creciente malestar que genera el uso de decretos y vetos por parte del Ejecutivo. Mientras tanto, figuras como Martín Lousteau se mostraron críticos del recorte indiscriminado en las pensiones por discapacidad, advirtiendo que el Gobierno no había consultado con expertos antes de implementar medidas tan destructivas.
Un sistema presidencial sin frenos
Pero no fue solo la ley de discapacidad lo que marcó el día. El Senado también dio media sanción a la reforma de la ley que regula el uso de los DNU, una herramienta que Milei ha utilizado de manera abusiva para legislar sin el aval del Congreso. La reforma establece que los DNU solo podrán tratar un tema específico y deberán ser aprobados por ambas Cámaras dentro de los 90 días. En caso de rechazo por una sola cámara, el decreto perderá vigencia.
Este cambio es un golpe directo al poder presidencial, que desde la llegada de Milei ha mostrado una actitud autoritaria y despectiva hacia el sistema democrático. Los críticos, como Eduardo Vischi y Martín Lousteau, advirtieron que la situación es insostenible y que la democracia no puede permitir que el Ejecutivo gobierne a golpe de decreto. La oposición ve en esta reforma una necesidad urgente para garantizar que el Gobierno no siga avasallando el consenso legislativo.
Una protesta contra el autoritarismo
El clima en las inmediaciones del Congreso era de celebración. Organizaciones de personas con discapacidad y familiares aplaudieron la ratificación de la ley de Emergencia, mientras las denuncias de corrupción seguían saliendo a la luz. En este contexto, no es difícil entender por qué el rechazo al veto de Milei se vivió como un pequeño triunfo de la democracia frente a un gobierno que no duda en sobrepasar los límites constitucionales.
El revés de hoy no es solo un golpe legislativo, sino una muestra clara de que el Senado no permitirá que el Ejecutivo siga actuando con total impunidad. Con un poder presidencial que ha ido acumulando facultades de manera preocupante, el Congreso parece dispuesto a defender los principios democráticos, aún cuando la administración de Milei parece empeñada en debilitarlos.