Las legumbres forman parte esencial de la alimentación humana desde hace miles de años. Son semillas comestibles provenientes de plantas leguminosas y se destacan por su alto contenido nutricional. En Argentina, se cultivan varias variedades, cada una adaptada a diferentes regiones y épocas del año.
Es importante aclarar que, dentro del universo de las leguminosas, solo se consideran legumbres aquellas que se cosechan en estado seco. Por ejemplo, los frijoles, las lentejas y los guisantes secos. En cambio, cultivos como el maní o la soja (destinados a la producción de aceite) y otros como el trébol y la alfalfa (usados para forraje) no se incluyen en esta categoría, al igual que los vegetales cosechados verdes, como los arvejas frescas o las chauchas.
A continuación, un repaso por las principales legumbres producidas en el país, sus regiones y sus épocas de cosecha:
PRINCIPALES LEGUMBRES ARGENTINAS
Porotos (frijoles):
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Se cultivan mayormente en el Noroeste Argentino (NOA): Salta, Jujuy, Tucumán y Santiago del Estero, además del norte de Santa Fe.
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La recolección se realiza entre abril y junio.
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Existen diversas variedades, como el poroto negro y el poroto alubia (blanco), entre otros.
Garbanzos:
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Predominan en las provincias de Córdoba y Buenos Aires, así como en Tucumán y Salta.
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La cosecha ocurre entre noviembre y diciembre.
Lentejas:
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Su cultivo se concentra en el centro del país: Buenos Aires, Santa Fe (zona centro-sur) y Córdoba.
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Se recolectan también entre noviembre y diciembre.
Arvejas (guisantes secos):
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Producidas principalmente en las provincias del centro: Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba.
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La época de cosecha varía según la variedad, pero puede extenderse desde primavera hasta otoño.
Soja:
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Aunque se clasifica como una oleaginosa, también forma parte del grupo de las legumbres.
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Su cultivo abarca gran parte del país, en especial la región pampeana.
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Se cosecha entre abril y mayo.
LEGUMBRES: NUTRICIÓN Y CRECIMIENTO EN EL PAÍS
Las legumbres son una fuente natural de proteínas, fibra, vitaminas y minerales. Además de ser accesibles, son un alimento de larga conservación, lo que permite su almacenamiento y consumo durante todo el año.
En los últimos años, la producción argentina de legumbres ha mostrado un crecimiento sostenido, alcanzando récords históricos, tanto en volumen como en superficie sembrada, impulsando su importancia en el mercado interno y en la exportación.